Pabellón de Ecuador, Expo Milano 2015

Kriskadecor as Facade curtains

Shimmering in vibrant tones of yellow, red, lilac, blue and green at the Milan Expo of 2015, the unique façade of Ecuador’s pavilion by  design consultancy Zorrozua y Asociados was created with curtains of anodized aluminium chains from Kriskadecor.  An innovative coating system was able to accurately reproduce the colours and folkloric motifs of handcrafted textiles of Ecuador’s Otavalo region. Likewise, the incidence of the sun and night lighting were carefully considered to achieve an intense perception of colour.  The unique composition was a stand out among the Expo’s pavilions.  


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La Expo de Milán de 2015 marcó un antes y un después en varios aspectos. Por un lado, Ecuador nunca había tenido pabellón propio en una Exposición Universal. Por otro, era la primera vez que Kriskadecor participaba en este gran evento y lo hacía con una gran novedad: el revestimiento exterior de un pabellón con su material estrella: los eslabones de aluminio anodizado. El resultado no pudo ser mejor.

 

Los encargados de llevar a cabo el proyecto fueron Zorrozua y Asociados, consultoría de diseño que ofreció a los visitantes una experiencia única que combinaba la riqueza de los paisajes y la cultura de la “buena vida” de Ecuador, a la vez que promovía el respecto por el medio ambiente y la biodiversidad, pilares fundamentales de la Expo.  

 

El edificio de 1200 m² estaba completamente cubierto por cadenas de aluminio. El innovador sistema de revestimiento reproducía los colores y formas de los tejidos artesanales de la región de Otavalo, signo identitario de Ecuador. Estos motivos folclóricos consiguieron un gran impacto y notoriedad dentro del entorno, creando una composición única que destacaba entre el resto de los pabellones.

 

Amarillo, rojo, lila, azul y verde. Estos fueron los tonos elegidos dentro de la amplia paleta de colores y acabados de Kriskadecor. Todos ellos representaban el alma positiva, viva y fascinante del país latinoamericano. Asimismo, se tuvo en cuenta la incidencia del sol y la iluminación nocturna para conseguir una percepción de los colores mucho más intensa. A ello hay que sumarle la sensación de movimiento que ofrecían las cortinas, simulando el vaivén propio de una tela.

 

Arquitectura y material

 

Cada cara del pabellón tenía una altura media de 9 metros, llegando a alcanzar los 10,5 en algunos puntos. La cara norte y la cara sur tenían una anchura de 25,4 metros; la este y la oeste, 15. La ligereza del material permitió crear esta estructura metálica de extraordinarias proporciones.

 

Otro de los puntos fuertes fue la facilidad de montaje. La instalación de este revestimiento de 765 m² se llebó a cabo en tan solo tres días. Asimismo, se hicieron adaptaciones para sujetar las mallas al sistema propuesto, así como para aumentar la resistencia a las inclemencias medioambientales. El resultado final era una línea tejida que unía las diferentes tiras de cadena, promoviendo un aumento de la sensación de volumen y movimiento del edificio.

 

Por su parte, hay que destacar el anodizado de los eslabones, proceso que se usa para incrementar el espesor de la capa natural de óxido en las piezas metálicas, creando así un revestimiento protector artificial que permite su tinte en una amplia variedad de colores. En cuanto a la eficiencia energética, permite el paso de la luz a la vez que ejerce de filtro solar.

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